Acerca de la economía se han tejido teorías fantásticas que, inclusive, le dan categoría de agente autónomo que puede incidir sobre el individuo y la sociedad. La del libre mercado, es un ejemplo. Pero, viene a resultar que la economía no es una entidad per se; sino, resultado del carácter de los elementos sobre los cuales recae. En el libre mercado, el precio de los bienes y servicios se determinaría por la oferta y la demanda; pero, no: lo fijan los poderes fácticos.
Los poderes fácticos que dominan el mercado y con ello la economía son: el poder económico, el poder político, el poder faccioso y el poder confesional, cada uno de ellos tirando para su santo. El éxito no estriba en poner en el mercado un bien o servicio que sirva a la gente, a la cual debe llegar con precios y condiciones justas; sino, en generar un sentimiento colectivo de necesidad imperativa de algo que no conoce ni sabe para qué le va a servir.
Esa necesidad se genera por medio de la publicidad directa, de mensajes subliminales, inducción desde diversos ámbitos o coacción. Ofrecer unos tenis que con solo calzarlos reducen un 20 por ciento del peso de una persona obesa; las curas milagrosas con tratamientos mágicos; la oferta de bienes utilizando logotipos de marcas reconocidas, son algunas de las tácticas de las mala prácticas comerciales en perjuicio del consumidor.
Por poner otro ejemplo a modo: salen anuncios en la red de una supuesta empresa Black Line Shoes, que ofrece zapatos de pieles exóticas a precios bajos, con un letrero que dice que se entregarán en un plazo de dos semanas a partir del pedido. Obviamente, el incauto recibe los zapatos; pero, de plástico y con medidas desproporcionadas, para venir a enterarse de que no hay cambio ni devoluciones y que el sitio para calificar al vendedor no acepta críticas. No hay forma de defensa alguna contar el fraude.
Las autoridades han alertado a la población sobre estos ilícitos y recomiendan desconfiar de cualquier oferta que resulta sospechosa. Aquí habría que recordar el viejo y conocido refrán que asegura que vale más pájaro en mano que ciento volando. El comercio por interne, llamado también comercio electrónico, es muy bueno; pero, el consumidor debe tener en cuenta las recomendaciones de los expertos y las autoridades, comprar lo que ve y siente.
Por lo que hace a los aranceles que ha impuesto el gobierno de los Estados Unidos, hay que tomarlos, como recomienda la presidenta Claudia Sheinbaum, con calma, que, a fin de cuentas, no sólo afectan poco a México y a los mexicanos; sino que, además, pondrán orden en la economía de la mayor parte de los países del planeta, especialmente los beneficiarios de la perversión del libre mercado que genera un consumismo irracional, y los que han caído en la miseria por lo mismo.