Una de las necesidades fundamentales de la Villa de Santa María de Aguayo fundada como parte de la Colonia del Nuevo Santander en 1750, era el abastecimiento de agua para las actividades agrícolas y domésticas de las familias pobladoras. Para ello se habilitaron norias de brocal o pozos en los patios de los solares, donde se extraía el vital líquido para su acarreo manual. Además, se construyó la primera acequia que conectó el acarreo de agua rodada del Río San Marcos, particularmente desde el sitio conocido como La Peñita.

Al paso de los años y al incrementarse el número de habitantes, esta modalidad para proveer de agua a Ciudad Victoria derivó en algunos problemas principalmente relacionados con la falta de control sanitario de las letrinas de pozo y el uso de las acequias, lo cual repercutió en la propagación de enfermedades. Sobre todo, de carácter infeccioso -gastrointestinales, parasitosis, tifoidea, hepatitis viral y otras- y desde luego favoreció la presencia de las epidemias de fiebre amarilla que se presentaban periódicamente en Tamaulipas.
Uno de los primeros registros documentales sobre las medidas sanitarias acerca de las acequias que llamaron la atención por parte de las autoridades, se localiza en el periódico El Boletín de Tamaulipas con fecha de febrero de 1930. Habla sobre las medidas de salubridad y control de heces fecales de perros, caballos, mulas, cerdos, ganado bovino y otros animales domésticos que se introducían en la acequia en el sector de La Alameda, que según la nota daban un aspecto de rancho: «La limpieza en el río, en las acequias, en los solares y calles, disminuirán las pestes que suelen sufrirse. Sería también recomendable que hubiera rondas nocturnas, turnándose para ellas los vecinos, con lo que se evitarían los escándalos que cometen los ebrios, los robos y otros excesos.»
De las norias al agua potable
Los primeros intentos sobre el establecimiento del agua entubada o potable en Ciudad Victoria, sucedieron en 1909 cuando el señor Domingo Lavín Escandón empresario de la localidad y apoderado del señor Nathaniel Turner, presentaron ante el Congreso del Estado de Tamaulipas las bases de un proyecto de contrato que con anterioridad fueron aprobadas por el cabildo municipal, durante la sesión del 3 de octubre de ese año. En 1910, el Periódico Oficial de Tamaulipas difundió las bases de este novedoso proyecto para beneficio de los habitantes de la capital tamaulipeca.
En dicho documento, se contemplaba la concesión de 250 mil litros de agua diariamente destinados a las oficinas del Palacio de Gobierno, el Municipio, Jardines Públicos y riego de calles. En cuanto al impacto y beneficios para los pobladores en general se acordó que “..en lugar de 15 centavos por los mil litros diarios, pagarán solamente diez por los mismos mil litros, con las circunstancias de que los particulares no sufrirán las molestias consiguientes con la revisión que hagan los empleados de la Compañía, penetrando al interior de las casas para tomar nota de la cantidad de litros consumidos que marque el contador, pues este aparato quedará colocado al exterior de las casas.”
¿Quién era Nathaniel Turner?
Se trata de un ingeniero norteamericano originario de Plymouth, Massachusetts, Estados Unidos (27 de marzo de 1861). Probablemente inmigró a México, durante la primera década del siglo XX. Radicó varios años en Ciudad Victoria, con importantes contribuciones profesionales a la ingeniería hidráulica como el establecimiento de la primera red de agua potable. Posteriormente se trasladó a la ciudad de Monterrey, Nuevo León donde falleció de arterioesclerosis el 19 de enero de 1914 a los ochenta y dos años de edad. Fue sepultado en el cementerio El Carmen. Estuvo casado con Elizabeth “Lou” Donalson Turner.
Agua Potable para Todos
Durante la década de los veinte de la pasada centuria, la introducción del agua potable se convirtió en una de las políticas públicas más relevantes de los gobiernos postrevolucionarios en Tamaulipas. En algunos casos las obras se realizaron por parte de empresas privadas como la Compañía Hidros S.A. que abastecía satisfactoriamente el servicio de los habitantes de Tampico y Villa Cecilia, actualmente Ciudad Madero. Lo mismo se iniciaron los trabajos de la red de agua potable en Reynosa concesionados al ingeniero Juan Andrew Almazán.
El asunto del agua potable en la capital tamaulipeca cobró mayor auge en 1922, cuando el gobernador de Tamaulipas general César López de Lara. En abril de ese año, emitió un decreto para la creación del Reglamento de Aguas y Saneamiento, mediante el cual se convocaba a los propietarios de fincas urbanas y solares para que se incorporaran a los servicios de agua entubada y saneamiento. Como lo establece uno de sus apartados, el contrato podría ser destinado únicamente a uso habitacional o industrial. Por otra parte, las tuberías para los caños, albañales o drenajes, deberían de tener las siguientes características: tubos impermeables y lisos en su interior, vitrificados y barnizados con sal.

La noticia sobre los inicios de la obra, fue publicada en el periódico La Raza. Lo mismo el acuerdo del ayuntamiento que sin objeciones y por tratarse de un beneficio hacia la comunidad, aprobó el proyecto. La responsabilidad de su seguimiento y operación por parte del Gobierno del Estado, estuvo a cargo del licenciado Mateo Osorio, Secretario General de Gobierno. Aparte del servicio hídrico, otro de los beneficios fue la generación de empleos, porque durante la obra se contrataron numerosos obreros. Además, la compañía depositó como garantía de cumplimiento del contrato 500 mil pesos en la Tesorería de Gobierno, considerando la terminación de la obra en enero de 1923.
La Oficina de Aguas y Saneamiento
El control de la instalación de las primeras tomas de agua potable de los victorenses, se verificaba en una oficina gubernamental denominada de Aguas y Saneamiento que dependía del Departamento de Fomento de la Secretaría General de Gobierno. El personal de la oficina lo componían apenas ocho elementos que consistían en un Director Técnico, es decir el Jefe del Departamento de Fomento; un Jefe de Sección, un Escribiente, dos fontaneros (maestros plomeros), un sobrestante y un encargado de la vigilancia del “Tanque en Reposo”. (Continuará).